El luchador con Mickey Rourke

FICHA TÉCNICA

Título: The Wrestler
Dirección: Darren Aronofsky
País: Estados Unidos
Año: 2008
Duración: 105 min.
Género: Deporte, Acción
Reparto: Marisa Tomei, Evan Rachel Wood, Mickey Rourke, Judah Friedlander, Ajay Naidu, Mark Margolis, Ashley Springer, Angelina Aucello, Giovanni Roselli, Marcia Jean Kurtz, Todd Barry, Vernon Campbell, Ernest Miller
Guión: Robert D. Siegel
Distribuidora: Wide Pictures
Productora: Saturn Films, Protozoa Pictures
Cásting: Billy Hopkins, Kerry Barden, Mary Vernieu, Suzanne Crowley
Diseño de Producción: Tim Grimes
Fotografía: Maryse Alberti
Montaje: Andrew Weisblum
Productor: Darren Aronofsky, Eric Watson, Mark Heyman, Scott Franklin
Productor ejecutivo: Jennifer Roth
Vestuario: Amy Westcott

SINOPSIS

Randy ‘The Ram’ Robinson (Mickey Rourke) es un exluchador profesional que compite en el circuito independiente con el objetivo de regresar por una vez a la elite y enfrentarse a un antiguo rival. Dos mujeres se cruzarán en su vida: Cassidy (Marisa Tomei) y Stephanie (Evan Rachel Wood).

CRÍTICA

Supongo que a todos les debe pasar, que hay ciertos actores de los cuales ya esperas tan poco que ni te molestas en ver sus películas, porque no dejan de ser simple “carne de cañón” sin ningún tipo de calidad o valor cinematográfico. En ese ejemplo estarían para mi tipos como Christopher Lambert, Casper Van Dien, Steven Seagal o (ya que hablamos de él) Mickey Rourke. Y es que este último en cuestión tuvo su momento de fama allá por los ochenta, pero desde entonces no había levantado cabeza. Es cierto que recientemente se le vió en la magistral Sin City (por cierto, que buen director es Robert Rodriguez cuando quiere, comparado con el pésimo Frank Miller de The Spirit). Pero una sola película no tiene porque redimir a un mal actor… ¿o si?

Recientemente hemos visto el retorno de iconos fílmicos de hace dos décadas (Rocky, Rambo, Jungla de Cristal, Indiana Jones,…) y con ellos la vuelta de veteranos actores como Stallone, Harrison Ford, Bruce Willis, etc. a los géneros que les vieron despuntar. Pese a sus más y sus menos en cada caso, han sido retornos destacados, bien taquilleramente, bien cinematográficamente o bien en ambos casos. Por eso me sorprendió las buenas críticas previas que tenía este film, hecho que no me podía creer teniendo en cuenta por quien está protagonizado, pero al que ví con la esperanza de que quizás fuera esto algo parecido a lo citado en mis ejemplos de retornos anteriores.

En parte así es: la película no cuenta nada nuevo si nos ceñimos a su sinopsis básica, el protagonista es un luchador de wrestling americano (eso que se hizo famoso en España con el programa Pressing Catch y en donde despuntaron nombres tan famosos como Hulk Hogan). El film narra su retiro en el ocaso de su carrera, ya que los años no pasan en balde (como le hace saber su corazón). Por el camino intenta poner un poco de orden en su vida, entre una camarera de topless por la que siente algo y una hija a la que dejó abandonada para concentrarse en su carrera. Pero pese a que ni el tema de la lucha libre ni Mickey Rourke me gustan, he de reconocer lo atractivo del producto final, porque la historia del perdedor encarnado por nuestro protagonista, que ve como (palabras textuales): “al mundo le importo una mierda, y por eso hago lo único que sé hacer”, está narrada con tal delicadeza y buen gusto que incluso detalles como ver llorar al protagonista (que podrian haber causado desde la vergüenza ajena hasta el sarcasmo, hablando del actor que hablamos) resulta conmovedor.

Eso también se debe en parte a la labor como director de Aronofsky, que dota a todo el film de un estilo casi semi-documental (buscando ante todo darle el aire más real posible a la historia), y en donde también aprendemos la gran cantidad de teatro que hay entre los contendientes de ese tipo de espectaculo (ver al inicio cuando se están poniendo de acuerdo en que harán y como se lo harán). Y Rourke, con una presencia física impresionante y realmente creible en el papel, demuestra asimismo unas dotes como actor que uno pensaba que nunca había tenido, si bien este personaje que encarna aqui (al igual que le pasó con el Marv de Sin City) son del tipo que le caen como anillo al dedo, con lo cual raro hubiera sido que desaprovechara papeles tan jugosos.

Por lo demás citar escenas o momentos destacables tales como el ver a nuestro protagonista trabajando en un supermercado (atención a donde lo colocan o como atiende a los clientes) o la escena final donde disfruta del éxito de lo único que se le dió bien en la vida antes de dar el definitivo paso hacia el final, que en ningún momento se ve pero que se intuye claramente.

LO MEJOR: Sin ser fan ni del director, ni del protagonista, ni de la temática, destacar todos ellos: desde un Aronofsky que rueda esta historia mezclando el drama, la comedia y el realismo con bastante acierto, hasta un Mickey Rourke simplemente perfecto en su rol para acabar con un tema (el ocaso del héroe) donde el wrestling es simplemente un macguffin para narrarnos una historia de un perdedor en la vida aunque famoso en el ring.

LO PEOR: En algunos momentos se hace quizás un poco repetitiva, como si lo que las imágenes nos quieren transmitir no quedase lo suficientemente claro y hubiera que reiterarlo una y otra vez. Y que tampoco es el peliculón que muchos dicen, pese a estar bastante bien y ser sin duda muy destacable.

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